Por Justi Muñoz
Hay jóvenes —y también muchas gente que ya no es tan joven — diciendo que votarán a Vox por cosas como:
“La vivienda es imposible, hay que regular y bajar precios”.
“Los inmigrantes son un problema”.
“Esto no puede seguir así, hay que pagar menos impuestos”.
“La sanidad pública tiene listas de espera interminables”.
“Faltan ayudas para la agricultura y para los autónomos”.
“Fuera políticos, mejor un sistema autoritario”.
Un revoltijo de ideas que no encajan entre sí, pero que meten en el mismo saco como si todo fuera compatible.
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| Los santos inocentes |
Voy al grano:
Si pides más Estado, más intervención y más regulación en vivienda, estás pidiendo más izquierda y menos capitalismo. Así de simple. Y recuerda: quienes defienden a Vox —fondos, lobbies, empresas— son los mismos que tienen miles de pisos como negocio.
Si pides menos impuestos, te aviso: eso significa peor sanidad y peores servicios públicos. Y ni te vas a pagar una sanidad privada ni vas a mejorar la pública recortándola. Pero quizás con la privada tenéis un día que decidir entre hermanos si operar al padre o madre de cadera con 80 años o invertir esos 50.000 euros en dar una educación privada a vuestro hijo o simplemente no tenéis ese dinero y ¿Entonces qué?
Si pides más ayudas para agricultores, autónomos o cualquier sector, estás pidiendo políticas más sociales, más intervención del estado, menos libre mercado y políticas menos conservadoras, aclárate, lo mismo eres de izquierdas, o liberal moderno, en todo caso. Las ayudas no salen del aire: salen de los impuestos que algunos quieren eliminar.
Y si pides echar a los políticos que tú puedes cambiar cada cuatro años para poner a un líder autoritario que no puedas cambiar nunca, no sabes lo que implica. En esos sistemas un simple roce con la policía no acaba en un juicio, sino en miedo, abuso y silencio. Si no aguantas que en casa te ordenen ni la hora de llegar, por ejemplo, cuidado que no estás preparado para estar callado y que te mande un señor cada día desde Madrid y sin poder quejarte.
En esos sistemas no hay derechos para la mujer, ni igualdad, ni libertad. No olvides que hasta la Constitución española la mujer era poco menos que propiedad del padre o del marido.
Sobre inmigración: tienen derecho a mejorar su vida y nosotros necesitamos que vengan. Pero no te equivoques: para los que mandan de verdad —los del IBEX, los rentistas de siempre— el inmigrante y tú valéis lo mismo: lo justo para mantener su estatus.
Y aquí viene lo importante: algunos que hoy se sienten “por encima” del inmigrante, o que creen que votando a Vox se acercan al poder, son como esos personajes de Los santos inocentes, los que se arrastraban ante el señorito convencidos de que tenían un puesto especial. O como en tantas películas donde el capataz esclavo cree que es “mejor” que los demás porque reparte los golpes del amo. Pero al final es igual de esclavo, igual de prescindible y exactamente igual de usado.
En resumen: cuidado con los experimentos.
En democracia todos podemos hablar y discrepar; en los sistemas autoritarios hablan unos pocos… y los demás callan o incluso desaparecen. Y aquellos que creen que eso no es posible, les sugiero que hablen con la gente mayor, que lean y se informen.
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| https://www.instagram.com/p/CHAwUImg8uD/?igsh=cmZ2eGdsZGh5cXZk Síndrome de Stephen Candie. |

