Páginas

Buscar en este blog

13 sept 2026

PISA: medir la educación es mucho más que hacer un ranking

Por Justi Muñoz

🧵 ¿Es PISA una mala herramienta? No. ¿Es suficiente para decir qué país tiene mejor educación? Tampoco.


El informe PISA es importante. Permite comparar sistemas educativos, estudiar su evolución y analizar factores que influyen en el aprendizaje.

Precisamente por eso merece la pena ir más allá del ranking.

Porque una cosa es el informe PISA y otra muy distinta es convertir una cifra en un campeonato mundial de la educación.

👇 Cinco razones para mirar PISA con más perspectiva.

1️⃣ Una media no cuenta toda la historia

Imaginemos dos sistemas educativos:

🔴 Sistema A:

5 alumn@s sacan un 10 y 5 sacan un 4.

Media: 7.

🟢 Sistema B:

9 alumnas sacan un 7 y 1 alumna un 6,5

Media: 6,95.

Estadísticamente A tiene mejor media que B.

Pero educativamente son realidades muy diferentes. B es mejor grupo que A.

En uno hay alumnos extraordinariamente brillantes junto a otros que se quedan muy atrás. En el otro, prácticamente todos alcanzan un nivel razonablemente bueno.

Por eso, cuando vemos el ranking PISA, deberíamos mirar también:

📊 cómo se distribuyen los resultados,

📉 cuántos alumnos están en los niveles más bajos y cuántos ya no están.

📈 cuántos alcanzan los niveles más altos,

⚖️ qué desigualdades existen entre ellos.

La media importa. Pero la distribución también.

2️⃣ Una educación inclusiva puede tener un “coste” estadístico

España mantiene una escolarización obligatoria hasta los 16 años y tiene un sistema que intenta mantener dentro de la educación al conjunto del alumnado, incluidos quienes presentan mayores dificultades.

La comparación internacional debe tener en cuenta las diferencias entre países en escolarización, cobertura y criterios de exclusión de determinados alumnos de la población evaluada.

No sería correcto decir simplemente que otros países “eliminan a los alumnos con peores notas”.

Pero sí debemos hacernos una pregunta:

👉 ¿Estamos comparando exactamente a poblaciones equivalentes?

Porque si un sistema educativo consigue que prácticamente todo el alumnado permanezca dentro del sistema, incluidos quienes tienen más dificultades, su distribución de resultados puede verse afectada.

Y eso no significa necesariamente que su educación sea peor.

La inclusión también debería formar parte de la fotografía.

3️⃣ El ranking no mide toda la calidad educativa

PISA evalúa determinadas competencias —fundamentalmente en lectura, matemáticas y ciencias— y lo hace de una manera rigurosa.

Pero la educación es mucho más amplia.

También educamos para:

❤️ desarrollar empatía,

🤝 convivir con los demás,

🧠 pensar críticamente,

🎨 crear,

🗣️ dialogar,

🌱 participar en la sociedad,

💪 ganar autonomía y confianza.

Muchas de estas dimensiones no pueden resumirse en una puntuación PISA.

Y lo que no aparece en un ranking corre el riesgo de recibir menos atención.

4️⃣ Más puntos no significa automáticamente mejor educación

Los resultados académicos son importantes. Por supuesto.

Pero también debemos preguntarnos cómo se consiguen.

Un sistema educativo debe preocuparse por el rendimiento, pero también por el bienestar del alumnado, la presión académica, la igualdad de oportunidades, la inclusión y la convivencia.

No queremos elegir entre:

📚 aprender mucho y vivir bien.

Queremos ambas cosas.

5️⃣ PISA debe ser una herramienta, no el objetivo

Esta es, probablemente, la cuestión fundamental.

PISA nos puede ayudar a detectar problemas, comparar tendencias y aprender de otros sistemas.

Pero no debería convertirse en:

🥇 “este país es bueno porque está arriba”

🥉 “este país es malo porque está abajo”.

Porque detrás de cada número hay alumnos diferentes, familias diferentes, sistemas sociales diferentes y modelos educativos diferentes.

Un ranking no puede decidir por nosotros qué educación queremos.

En definitiva

No cuestiono PISA. Cuestiono convertir PISA en el único termómetro de nuestra educación.

Quiero que miremos sus datos.

Pero quiero que miremos todos los datos.

Que sepamos no solamente cuál es la media, sino:

📊 quién está arriba,

📉 quién se queda atrás,

⚖️ qué desigualdades existen,

🏫 quién está dentro del sistema,

❤️ y qué consecuencias tiene todo ello sobre nuestros niños y jóvenes.

Porque quizá la pregunta no debería ser solamente:

“¿Qué país obtiene más puntos?”

Quizá deberíamos preguntarnos:

«“¿Qué sistema consigue que más niños y niñas aprendan, progresen y tengan oportunidades, sin dejar a nadie atrás?”»

Ahí empieza el verdadero debate sobre qué entendemos por una buena educación.


* Entrada mejorada su redacción con IA.

7 sept 2026

El dinero como filtro social: Por qué medio millón de turistas son un "éxito" y 438 menores son una "invasión"

Por Justi Muñoz

 ¿Problema de espacio o de bolsillo? El doble rasero de la presión humana en España.

Vivimos en un sistema que mide el valor de las personas por su capacidad de consumo. 

Cuando las calles se llenan, las carreteras se colapsan y los servicios públicos crujen bajo el peso de la masificación, la reacción social y política no depende del número de personas que llegan, sino del dinero que traen en el bolsillo.

La comparación entre la realidad de las Islas Baleares y la de Ceuta deja al descubierto una verdad incómoda: el verdadero conflicto no es territorial ni cultural, es un problema de clase. Es, lisa y llanamente, aporofobia institucionalizada. Para entender la magnitud de esta paradoja, basta con mirar los fríos datos económicos y demográficos.

El colapso consentido de los ricos

En las Islas Baleares, el éxito del turismo de masas y la llegada de fortunas extranjeras han creado una crisis social sin precedentes. Mallorca, con una población fija de 978.000 residentes, soporta picos diarios en verano de 1,4 millones de personas. Es decir, medio millón de personas extra consumiendo agua, saturando carreteras y colapsando depuradoras. En Formentera, la situación es extrema: sus 12.200 habitantes ven cómo la población diaria se triplica hasta superar las 33.000 personas en agosto. 

Este volumen masivo genera un coste público colosal en infraestructuras, limpieza y seguridad para frenar el auge de hurtos estacionales. Pero la consecuencia más devastadora es el mercado inmobiliario de lujo, que expulsa a los locales y obliga a médicos, policías y camareros a vivir hacinados o en caravanas. Sin embargo, el sistema tolera, financia y aplaude este colapso. ¿Por qué? Porque son considerados "clientes". Traen capital, compran villas y gastan miles de euros. Su presión sobre el territorio se camufla bajo el respetable sello del "éxito económico".

El rechazo al desposeído.

Demos un giro absoluto al mapa y miremos a Ceuta. Una ciudad autónoma de apenas 18,5 kilómetros cuadrados con 83.052 habitantes empadronados. Frente a los cientos de miles de personas extra que absorben las islas cada día, la Delegación del Gobierno y el INE cifran en 4.636 los extranjeros residentes oficiales y en 438 los menores extranjeros no acompañados (MENA) bajo tutela pública.

A nivel puramente numérico y de impacto de costes e infraestructuras, la presión en Ceuta es una milésima parte de la que sufre Baleares de forma diaria. Sin embargo, la percepción social y el debate político en torno a estos 438 menores es infinitamente más hostil. Se habla de "invasión", de "gasto insostenible" y de "problema cultural".

La clave: de "Mena" a Turista 

La diferencia entre el medio millón de personas que desborda Baleares y los pocos cientos de menores que saturan los recursos asistenciales de Ceuta no es el espacio, ni los recursos públicos que consumen. La diferencia es el poder adquisitivo.

Si cada uno de los mal llamados "menas" que pisa Ceuta tuviera mañana 7.000 euros limpios para gastar en hoteles, restaurantes y tiendas, la narrativa cambiaría por completo en cuestión de segundos. Dejarían de ser vistos como una carga o una amenaza para la seguridad colectiva.

 Automáticamente, el sistema los bautizaría como "turistas". Se habilitarían plazas para ellos, se abrirían los brazos de la administración y se les respetaría en lugar de perseguirles o quemar lo poco que tienen.

El problema que sufrimos no es de gestión territorial, es un problema ético. 

Hemos aceptado un modelo que disculpa el colapso absoluto de nuestros recursos naturales y la expulsión residencial de nuestros ciudadanos si quien lo provoca tiene una cuenta corriente abultada. Mientras tanto, criminalizamos la presencia de los más vulnerables por el simple hecho de ser pobres.

Al final, el respeto y la acogida en nuestra sociedad no se ganan por derecho humano, se compran con una tarjeta de crédito.

3 sept 2026

1930: las primeras fiestas del Beato Alonso Pacheco en Minaya

 por Justi Muñoz

1930: Minaya, las primeras fiestas del Beato 

El documento que conservo de aquel año resulta extraordinario.

El programa anuncia:

«GRANDES FIESTAS EN MINAYA durante los días 6, 7 y 8 de septiembre de 1930»

Y explica expresamente el motivo:

«Con motivo de celebrar por primera vez las fiestas en honor del Beato Alonso Pacheco, hijo insigne de esta villa...»

Estamos, por tanto, ante un documento excepcional: el programa de las primeras fiestas celebradas en Minaya en honor del Beato Alonso Pacheco.

El cambio respecto a las antiguas fiestas de Santiago queda así perfectamente situado en el tiempo.

En septiembre de 1930 comienza una nueva etapa de la historia festiva de Minaya.


Campanas, música y pólvora para comenzar

Las celebraciones comenzaron el 6 de septiembre.

A las ocho de la noche estaba previsto el repique general de campanas, acompañado de disparos de cohetes.

La Banda de Música de la villa, dirigida por su profesor, el señor Giménez, recorrería las principales calles de Minaya anunciando el comienzo de las fiestas.

Dos horas después llegaba la pólvora:

una colección de fuegos artificiales, preparada por el pirotécnico don Faustino Navarro, de San Clemente.

La música y los fuegos artificiales, que hoy seguimos asociando inmediatamente a nuestras fiestas, ya estaban presentes en aquel primer programa de 1930.


La gran procesión del Beato

El día 7 era el gran día religioso.

A las cuatro de la tarde salía la «GRAN PROCESIÓN del Beato Alonso Pacheco».

La imagen era acompañada por la Banda de Música y la procesión estaba presidida por el clero y las autoridades.

El recorrido nos permite además reconocer el paisaje urbano de la Minaya de hace casi un siglo:

Iglesia, Egido, Plaza, Olmo, Calvario, Cantarranas, Zurrador, Plaza de la Concepción, Estudio y Grande, hasta regresar a la Iglesia Parroquial.

Después de la procesión, la fiesta continuaba en el Paseo Alfonso XIII, «espléndidamente iluminado», donde la Banda de Música ofrecía un concierto.

Y alrededor del paseo se instalaba todo un mundo festivo: bares, rifas, tiro al blanco y los clásicos buñuelos.

La fiesta religiosa y la fiesta popular caminaban juntas.


Toros en las primeras fiestas

Pero la cuarta página del programa nos descubre otro elemento de aquellas primeras fiestas que merece una mención especial.

El 8 de septiembre de 1930, dentro de los festejos organizados en honor del Beato Alonso Pacheco, se anunciaba un:

GRAN FESTIVAL TAURINO

en la Plaza de Toros de Minaya.

El cartel anunciaba dos novillos de la ganadería de don Gabino Flores, de Vianos, que serían lidiados, banderilleados y muertos a estoque, siempre «con permiso de la autoridad competente y si el tiempo no lo impide».

Los matadores anunciados eran Federico Ramírez y Juan Ciller, acompañados por sus respectivas cuadrillas.

También aparecían en el cartel los banderilleros, sobresaliente, mozos de espadas y el encargado de dirigir la lidia, Juan Pradas «Romerito».

Y, como no podía faltar en unas fiestas de aquella época, el espectáculo estaría acompañado por la Banda de Música Municipal.

Los precios también han quedado para la historia:

2 pesetas la entrada general de sombra y 1,25 pesetas la de sol.

Son pequeños detalles, pero nos permiten imaginar perfectamente aquella Minaya de 1930 y el tipo de espectáculo que se ofrecía a los vecinos.


Cabezudos, carreras y una gran becerrada

El programa del día 8 comenzaba temprano.

A las siete de la mañana:

Gran Diana y disparo de cohetes.

Terminada la misa mayor tenía lugar la segunda salida de los cabezudos, que, acompañados por la música, se dirigían hacia la feria.

Después llegaban las diversiones populares:

carreras de hombres metidos en sacos, carrera de burros lerdos (ganaba el burro que llegaba en último lugar), carreras de cintas en bicicleta y suelta de globos grotescos.

A las cuatro de la tarde estaba anunciada una Gran Becerrada, en la que pondrían a prueba su valor y su arte aficionados de la localidad.

Y a las siete, segundo concierto en el Paseo y atracciones.

Las fiestas terminarían a las nueve de la noche con una espectacular:

«Gran traca eléctrica japonesa y disparo de una Gran Bomba Italiana».


Una nueva tradición para Minaya

Así, entre música, campanas, pólvora, procesiones, toros, cabezudos, buñuelos y espectáculos populares, Minaya celebró en septiembre de 1930 sus primeras fiestas en honor del Beato Alonso Pacheco.

Habían pasado casi 350 años desde su muerte (15 julio 1583) y habían transcurrido 37 años desde su beatificación (30 abril 1893).

Pero fue entonces cuando su figura pasó definitivamente a ocupar un lugar central en el calendario festivo de la villa.

Hasta aquel momento, las fiestas principales se habían celebrado alrededor del 25 de julio, festividad de Santiago el Mayor, titular de la parroquia. Se pensó y seguramente se hizo algún año, aunque no esta documentado, hacer fiestas alrededor del 15 de julio, en homenaje a la fecha de su martirio. 

La decisión de trasladarlas desde julio resolvió un problema práctico para un pueblo dedicado fundamentalmente a la agricultura y que en esos años julio y agosto eran meses de plena campaña. Terminó creando una tradición.

A partir de 1930, septiembre comenzó a convertirse en el mes de la gran fiesta de Minaya.

Una tradición que ha sobrevivido a generaciones, a cambios políticos, a transformaciones sociales y a la profunda evolución que ha experimentado la vida del campo.

Porque las fiestas de septiembre que hoy conocemos comenzaron, en realidad, con una decisión tomada hace casi un siglo:

celebrar a un hijo de Minaya en el momento del año en que todo el pueblo pudiera reunirse para honrarlo y festejarlo.

Y así, desde aquel septiembre de 1930, el nombre de Alonso Pacheco quedó unido para siempre al de Minaya y sus fiestas.

Hoy, cuando cada septiembre vuelven la música, las procesiones, las verbenas y la alegría a nuestras calles, quizá convenga recordar que aquella tradición, religiosa para unos y solo festiva para otros, pero que todos sentimos como nuestra tiene una fecha de nacimiento: 1930.

Hace 96 años que Minaya comenzó a celebrar sus fiestas en honor del Beato Alonso Pacheco.




30 ago 2026

🎶 Enhorabuena a la Asociación Cultural Musical “Villa de Minaya”

 por Justi Muñoz 

Quiero trasladar mi más sincera enhorabuena a la Asociación Cultural Musical “Villa de Minaya” por el magnífico trabajo demostrado en el concierto del pasado viernes 21 agosto 2026.

No tengo ninguna duda de que lo que pudimos escuchar es el fruto del tesón, la constancia y las muchas horas de ensayo acumuladas durante estos años. Detrás de cada nota hay esfuerzo, compromiso y, sobre todo, muchas ganas de hacer música y de llevar el nombre de Minaya por donde quiera que vayáis.

Mi felicitación individualmente a cada una de las personas que integráis la banda, y también al gran colectivo que formáis. Y, cómo no, un reconocimiento especial a vuestro director y profesores, por su dedicación y por la labor que realizan.

Estas son las iniciativas que realmente merecen la pena y que tanto el Ayuntamiento como la Diputación deben seguir apoyando, poniendo a vuestra disposición todos los recursos posibles para que nada os distraiga de lo fundamental: hacer música, aprender, disfrutar y hacer disfrutar a los demás.

El viernes sonaba muy bien. 👏🎺🎶

¡Enhorabuena a todos y todas! Y ya estamos deseando escucharos de nuevo en los pasacalles y en los actos de la Feria.

¡Seguid así! ¡Feliz feria!